sábado, 1 de marzo de 2014

El efecto del sonido en nuestras emociones: Investigación

"El efecto del sonido en nuestras emociones"
(Trabajo de Investigación)
por Omar García

Materia: Técnicas de investigación
Semestre: 1°


La naturaleza del objeto de estudio


Las emociones desempeñan un papel esencial en nuestra conducta, personalidad, y carácter. Al relacionarnos en nuestro entorno social, nos damos cuenta de su relevancia y de su influencia directa o indirecta en nuestras vidas.

Existen muchos factores que evocan emociones y alteran nuestro estado de ánimo, los cuales tienen orígenes psicológicos, físicos, sociales, y relativos a las relaciones interpersonales, además de los agentes externos, de los cuales forma parte el sonido.

El sonido anticipa estados anímicos en los humanos que predeterminan nuestra forma de actuar porque es una forma de percibir al mundo que nos rodea, el cual dependiendo de sus condiciones, influye de forma negativa o positiva en nuestro ser.

Hay momentos en los que la gran variedad de sonidos que percibimos a nuestro alrededor despierta ciertas emociones y sensaciones, y esto a su vez repercute en nuestras actitudes cotidianas, de forma que nos sentimos felices, relajados, calmados, o entusiasmados cuando escuchamos sonidos agradables como la melodía de una canción; o bien, nos sentimos tristes, frustrados, estresados, cansados, nerviosos o irritados con sonidos desagradables o ruidos molestos como los que los automovilistas causan al tocar el claxon en medio del tráfico.

Justificación

El propósito de esta investigación es ayudar a comprender la importancia del sonido que hay en nuestro ambiente, y como este modifica ciertos aspectos de nuestro estado. Debemos entenderlos para que sus efectos nos ayuden a mantener un estado de ánimo estable, un carácter apropiado, una mente sana y relajada, así como buenas actitudes a lo largo de nuestra vida cotidiana.                                              

Hablamos de fenómenos que están presentes todo el tiempo y es importante para todas las personas, ya que tanto el sonido como las emociones son elementos esenciales durante las veinticuatro horas del día.                                                  
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Los sonidos que son producidos por el ambiente exterior influyen las emociones, las cuáles se ven directamente afectadas en nuestro estado interior, eso es debido a que están ligadas y relacionadas continuamente, lo que causa que a la larga, tomemos posturas diferentes que finalmente repercuten en nuestras acciones y en nuestra forma de relacionarnos socialmente en nuestro medio.                                         

Es muy relevante tratar el conocimiento de la naturaleza y la difusión del sonido  porque el ser humano es notoriamente susceptible a todos ellos. Vivimos en entornos que no siempre están bajo nuestro control, y por lo tanto no siempre podremos controlar totalmente lo que con nuestros oídos percibimos, sin embargo, podemos aprender a distinguirlo  y manejar sus efectos conscientemente, buscando una manera en la que los sonidos que nos resulten más agradables nos ayuden a contrarrestar el efecto perjudicial de los que nos resultan más molestos. Según el Dr. Dean Ornish, (2010), fundador y presidente del Preventive Medicine Research Institute  y Profesor de la Clínica Médica de la Universidad de California en San Francisco, los sonidos son poderosos y tienen una influencia notable: 
“En el relato bíblico, los muros de Jericó se derrumbaron cuando sonaron las trompetas. Cerca de casa, cualquier persona que haya asistido a un concierto de rock sabe que el sonido puede influir en nuestras emociones. Diferentes sonidos pueden alterar nuestro estado mental de formas ponderosas. Algunos de ellos, como la música militar de campo de batalla o los cantos dirigidos por animadoras en partidos de fútbol, nos hacen sentir agitados o agresivos. Otros sonidos, como una cascada o una canción de cuna, son relajantes. Estos sonidos influyen en nosotros, aún cuando no hay una palabra o significado literal asociados con ellos”.

Los sonidos actúan en el ser humano y claramente terminan ocasionando cambios anímicos. Estos influyen tanto de forma individual, como en un grupo de personas, teniendo la capacidad de mejorar una condición y predisponer un comportamiento o estado más conveniente o viceversa. Tomemos como ejemplo un estudio realizado en mayo del 2006 por la revista científica Journal Of Advanced Nursing, el cuál trató a pacientes que sufrían dolor crónico con una terapia de música clásica. Los resultados demostraron que aquellos que la escucharon diariamente presentaron una reducción de dolor del 21% y experimentaron 25% menos depresión y menos incapacidad en comparación con los que no lo hicieron. Esto indica que el sonido de la música clásica puede afectar el cerebro favorablemente, levantar el estado de ánimo, mejorar la percepción del dolor, y ayudar a la recuperación de un estado físico y emocional más sano.  

De acuerdo con The National Institutes of Health (NIH), Agencia Nacional de Investigación Médica y parte del Departamento De Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, “la música afecta a la parte del cerebro que controla la relación entre el sonido, los recuerdos y las emociones, en la corteza media prefrontal”.

Según el Museo de Ciencias de Philadelphia en Pennsylvania, The Franklin Institute (2004), los ruidos fuertes o intensos repentinos evocan una reacción de alarma que alerta el organismo causando a veces una respuesta de miedo que prepara a nuestro cerebro para luchar o huir en caso de ser necesario.

La presente investigación pretende explorar la relación entre distintos tipos de sonido y sus efectos o consecuencias en nuestro estado anímico y emocional, y la manera en que se desarrolla este proceso;  por lo tanto está dirigida a todas las personas interesadas o dispuestas a adquirir y aplicar este conocimiento de forma beneficiosa en su vida cotidiana, creando consciencia del papel trascendental, y la relevancia que el sonido y sus repercusiones tienen en nuestro estado emocional. El fin que busca este proyecto pretende también explicar la manera progresiva en que se relacionan estos fenómenos tratando conocimientos y citando diversos estudios ya comprobados al respecto. 
La aportación que ofrece esta investigación es examinar las derivaciones que el sonido ejerce en espacios como el aula de clases, estudiando la reacción que causan tanto los sonidos irritantes como los agradables en el estudiante y el docente. En ese sentido, esta investigación sin duda alguna es innovadora, ya que no hemos encontrado ningún tratado serio de habla hispana que explore la forma en que los sonidos de nuestro entorno modifican las emociones humanas e influyen en la conducta de las personas. 

Por último, consideramos que otros proyectos que podrían surgir a partir de éste debido a su estrecha relación y similitud con el tema en cuestión, serían: la naturaleza del sonido, el efecto de las emociones en la conducta, el control del sonido, el control de las emociones, la influencia de los factores ambientales en nuestros estado de ánimo, la influencia de factores externos en el estado anímico, la modulación del sonido ambiental, la salud emocional, la relación entre las sensaciones y el comportamiento, entre otros.

Objetivos de la Investigación

  • Establecer las relaciones causales entre los sonidos y las emociones.
  • Identificar la forma en que los efectos del sonido provocan sensaciones y estados emocionales, que son tanto beneficiosas para la conducta, como causantes de sensaciones indeseadas que pueden provocar afecciones, problemas de actitud, o comportamientos negativos en nuestra vida.
  • Describir algunos ejemplos del uso del sonido y sus resultados beneficiosos en determinadas situaciones transitorias de la vida.

Preguntas de la investigación
  • ¿Qué es el sonido?
  • ¿Cuántas clases de sonidos hay y cuáles son?
  • ¿Cuáles son las fuentes del sonido?
  • ¿Qué es una emoción y cómo se origina?
  • ¿Cuál es la diferencia entre emoción y estado de ánimo?
  • ¿Cuál es la diferencia entre emoción y sentimiento?
  • ¿Qué es una sensación?
  • ¿Qué es el comportamiento humano y cómo se origina?
  • ¿Cuál es la relación entre el sonido y las emociones?
  • ¿Cuál es la relación entre el sonido y el comportamiento?
  • ¿Cuál es la relación entre el sonido y la conducta?

Marco referencial

El sonido es un fenómeno vibratorio, transmitido por la propagación de ondas a través de un medio elástico como el agua o el aire (Podcomplex.com, 2011). Siempre que escuchamos un sonido, hay un cuerpo que vibra y lo produce, y un medio por el que viaja, por ejemplo, cuando una persona habla, el sonido que emite es producido por las vibraciones de sus cuerdas vocales y transmitido a través del aire; al tocar una guitarra, sus cuerdas vibran y emiten ondas que se propagan por el aire. Estos cuerpos se llaman fuentes sonoras, que al vibrar producen ondas que se propagan en el medio material (sólido, líquido o gaseoso). (thinkquest.org, 2011). Al entrar en nuestro órgano auditivo y penetrar en la membrana sensible del tímpano, dichas ondas producen vibraciones que causan sensaciones sonoras. Las ondas son producidas por variaciones de presión, y al ser captadas por nuestro oído, este envía la información al cerebro causando la percepción del sonido. No todos los sonidos son percibidos por el humano; solamente aquellos que se nombran audibles, cuya frecuencia comprende entre 20 y 20,000 Hz. En cambio, los sonidos inaudibles que son imperceptibles para el oído humano, se dividen en infrasónicos y ultrasónicos; los primeros de baja frecuencia (entre 2 y 16 Hz.) y los segundos, de alta, (más de 20,000 Hz.), por encima del espectro audible (hear-it.org, 2010). Hay distintas clasificaciones del sonido de acuerdo a su naturaleza. Según su percepción, los hay audibles e inaudibles, según su tono, los hay agudos y graves, según su armonía, los hay armónicos e inarmónicos, de los cuales la música es un sonido armónico y el ruido es el sonido inarmónico (tpub.com, 2011).

El ruido está constituido por el conjunto de sonidos no deseados, fuertes, desagradables o inesperados. El ruido ambiental se desarrolla enormemente en zonas urbanas, y llega a constituir la llamada contaminación acústica. Ruidos como los causados por el tráfico, y las actividades industriales y algunas recreativas, perjudican a la larga las emociones y los estados de ánimo de las personas. Los efectos del ruido pueden variar de un individuo a otro, sin embargo, un tratado de la OMS de 1996, El Ruido En La Sociedad: Criterios de Salud Medioambiental, señala que el ruido e incluso los sonidos infrasónicos, pueden tener una serie de efectos nocivos para las personas expuestas al mismo, como alteraciones del sueño, problemas fisiológicos ya sean auditivos, o no auditivos, tales como interferencias en la comunicación o problemas cardiovasculares.

El problema generalmente consiste en tres elementos interrelacionados, la fuente, el receptor y el medio de transmisión. El ruido puede ser continuo o intermitente, de baja o alta intensidad, y puede resultar molesto de escuchar o no. Desde que un sonido es indeseado, lo llamamos ruido. (Noise Control, 1981, pág, 67). J.J. Rousseau, en su obra Dictionary of Music (1775, pág. 356), comentó que “el ruido posee la misma naturaleza del sonido, pero no es en sí más que una multitud confusa de sonidos que se escuchan a la vez, y que en cierta manera, entorpecen sus ondulaciones mutuamente”. La violencia de las vibraciones y mezcolanza de tantas y diversas resonancias, causa un efecto incómodo en nuestras emociones.

Emoción se define como un fenómeno psicofisiológico que representa un modo de adaptación a estímulos ambientales o internos. Las emociones pueden alteran la atención, la memoria, e incrementar el rango de ciertas conductas. (Levenson, 1994, pág. 126). Pero “emoción” no es lo mismo que “sentimiento” ni “estado de ánimo”. Antonio Damasio, neurólogo de la Universidad de Lisboa, en su libro El Error de Descartes (2006, págs. 151-155), trata la diferencia entre emoción y sentimiento;  “Las emociones son un conjunto complejo de respuestas químicas y neuronales que forman un patrón distintivo”. Estas respuestas son producidas por el cerebro cuando detecta un estímulo, es decir, cuando un objeto o acontecimiento, real o rememorado mentalmente, desencadena respuestas automáticas. En cambio, “Los sentimientos son la evaluación consciente que hacemos de la percepción de nuestro estado corporal durante una respuesta emocional”. Por otra parte, la sensación, es un procesamiento sensorial, una recepción de estímulos mediante los órganos sensoriales. Primero es la sensación, y luego la emoción. De acuerdo con D. Goleman, La Inteligencia Emocional (1995, pág. 66), la emoción es el estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva provocada por sensaciones ante el ambiente, que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia o situación. Estos se distinguen sutilmente del estado de ánimo, que es una emoción generalizada y persistente que influye en la percepción del mundo. Como ejemplos frecuentes de estado de ánimo tenemos la depresión, alegría, cólera y ansiedad (Bruno F.J., 1997, pág. 49).
   
En términos generales, los sonidos u ondas sonoras son aquellas situaciones o experiencias percibidas por nuestro oído que causan ciertas sensaciones, que son procesadas por el cerebro, lo que estimula una reacción particular (o emoción) que a su vez, al persistir con el tiempo, suscita un estado de ánimo, el cuál influye directamente en la conducta.
El físico, psicofisiólogo, ingeniero eléctrico, inventor y analista de IBM, Dan Winter, en una entrevista con el diario español La Contra, (2009) lo explicó de la siguiente forma: “Los estados anímicos enmarcan las conductas desde las cuales realizamos nuestras acciones, mientras que las emociones tienen que ver con la forma en que respondemos a los sucesos (…) lo que empezó como una emoción ligada a un determinado acontecimiento, puede a menudo convertirse en un estado de ánimo, si dicha emoción permanece con la persona el tiempo suficiente y se hace parte de su marco conductual.”

Es importante definir que conducta, en psicología y en biología, se considera el comportamiento o la manera de proceder observable que tienen las personas, en relación con su entorno o mundo de estímulos. La actitud en cambio, no es observable, pero el comportamiento humano si lo es, y se ve influenciado precisamente por las actitudes y las emociones, entre otros factores.

Mark Jude Tramo, fundador del Harvard’s Institute for Music and Brain Science, (harvardmedicine.hms.harvard.edu, 2002) comenta sobre la relación entre el sonido de la música y las emociones: "Sabemos, que la relación entre los sonidos y las emociones tiene una base anatómica. Las células nerviosas en la corteza auditiva se conectan a las células nerviosas en la corteza temporal medial, que controla la memoria y las emociones. Esas células nerviosas, a su vez, se conectan a otras partes del cerebro que regulan la frecuencia cardíaca, presión arterial, y la respuesta inmune."

El  efecto benéfico de los sonidos agradables, por ejemplo, el de la música clásica, ha sido demostrado ya por cientos de estudios alrededor del mundo, y de la misma forma, se ha demostrado el efecto negativo del ruido en el estado anímico.

El ruido excesivo puede causar estrés. El estrés es provocado por los ruidos de más de 85 decibeles. Ejemplos de tales ruidos, son las motocicletas, cortadoras de césped, motores a reacción y música a todo volumen. No sólo la contaminación acústica aumenta el estrés crónico, también puede afectar la cantidad y calidad del sueño, que también puede causar estrés crónico (medspain.com, 2011).

Diversos investigadores alrededor del mundo se han puesto a trabajar para usar el sonido como un tratamiento para mejorar la salud mental y emocional de una persona. Ejemplo de ello es el Ing. especialista en audio, y músico, Don Knox de la Universidad Caledonia de Glascow, Escocia, que en 2010 inició un proyecto para tratar a pacientes con dolor crónico por medio de la música. El comenta que “el impacto de una pieza de música en una persona va mucho más allá de pensar que un ritmo rápido puede levantar un estado de ánimo y uno lento puede bajarlo. La música expresa emociones como resultado de muchos factores y estos incluyen el tono, la estructura y otras características técnicas de una pieza."

Esto es porque algunas personas perciben algunos sonidos desagradables, mientras que otras no. Rousseau conceptualizó a la música ensordecedora y confusa meramente como “ruido” “donde se escucha más el fárrago que la armonía y más vocería que canto”.          
¿Porqué algunos sonidos nos disgustan a unos y a otros no? El proyecto Bad Valbe de la Universidad de Salford (2010) en colaboración con EPSRC, de Inglaterra y el Museo de Ciencias e Industria de Manchester se ha dado a la tarea de buscar la respuesta a la pregunta, estudiando el fenómeno utilizando una encuesta online que a la fecha ha sido contestada por de 40.000 personas. Basado en un catálogo de sonidos, el proyecto nos dice que “el disgusto por ciertos sonidos es una emoción muy fuerte que puede ser causada por lo que vemos, olemos, tocamos, saboreamos y escuchamos.” A pesar de que no ha habido mucha investigación al respecto, “una teoría dice que el disgusto, se piensa, puede presentarse como un método para evitar la enfermedad, pero además hay que tomar en cuenta que hay un fuerte componente social de por medio (…) Depende mucho del contexto, Si usted tiene control sobre el ruid  tiende a ser menos molesto,  si tiene miedo o repulsión de la fuente, tiende a ser más molesto“ (sound101.org, 2011). 

Conclusión


Como es de esperarse, aún se siguen usando diversos métodos para combatir los efectos de la contaminación auditiva y mejor la condición humana por medio de la producción del sonido. Los sonidos corrompen y purifican, estresan y tranquilizan, hastían y cautivan, causan un montón de sensaciones que pasan a ser emociones con un poder lacerante o estabilizador. El conocimiento de la correspondencia de estos fenómenos permite mejorar la condición de los mismos, y la forma en que afectan la realidad. Las emociones producen cambios generales momentáneos en nuestro ser, y representan las reacciones a eventos o situaciones significativas para nosotros.


El poeta William Wordsworth en su poema “The Fountain” (1923) escribió “Mi corazón se agita sin hacer nada, por el mismo sonido en mis oídos. Que en aquellos días yo había oído.” En 1602, William Shakespeare escribió en Twelfth Night que “Si la música alimenta al amor, hay que seguid tocando”. 

Un estudio del 2001 de la Southern Methodist University, de Dallas, Texas, parece apoyar la afirmación de estos escritores, pues los investigadores descubrieron que escuchar música clásica aumentó la emotividad en las personas, quienes no sólo fueron más expresivas y efusivas con sus comentarios, sino también más claros. Si los sonidos tienen una gran influencia, han de ser modulados con sabiduría y precaución para mantener o estimular el equilibrio. Como dijo William Shakespeare en Twelfth Night (1602): “si el sonido de la música alimenta al amor, hay que seguir tocando”, y si es beneficioso como un instrumento sano de regulación, debería ser comprendido y usado en favor de la vida.

REFERENCIAS
Bibliográficas:
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